domingo, 17 de febrero de 2008

La educación ante una innegable realidad

La educación ante una innegable realidad
Adolescente: cultura de la imagen
El inicio del tercer milenio es sinónimo de un vertiginoso desarrollo de la tecnología y la aparición de nuevas formas de comunicarse, con un avance casi imperceptible para los que hasta los ochenta no sabían de computadoras, celulares, ipods, mp 3 o 4, palms y principalmente sobre el mundo del Internet. Situación que está provocando que los adultos regresen a un espacio escolar a aprender todo lo que les permita sobrevivir en este mundo tecnológico, o bien, esperar a un lazarillo que le ayude a navegar por este mundo de la globalización.
Estamos inmersos en un momento donde no es ilógico que un niño de primaria este enseñando a un adulto cómo resolver problemas con la computadora o como utilizar correctamente la cámara del celular. Se podría decir, sin temor a equivocarse, que estamos en la era de los genios del uso y manejo de la tecnología. Citando las palabras de García Valcárcel "es un imperio mediático que produce un fenómeno a nivel económico, cultural y social producto de una nueva cultura propiciada por la ruptura de las barreras geográficas y económicas que supone el uso de la tecnología de la información y la comunicación, y por las políticas socio-económicas. ”[1]
Por lo tanto es un momento histórico donde la imagen es el producto más consumido a través de los diferentes medios de comunicación. A decir de Julio Cabero[2] estamos presenciando ya no solo la aparición de una nueva cultura, si no de su innegable desarrollo a pasos agigantados de la cultura de la imagen que está provocando una infinidad de cambios en diferentes niveles en la sociedad. Esto propiciado principalmente por el desarrollo de nuevas tecnologías dirigidas a la niñez y juventud de todas las sociedades que van cambiando la forma de percibir el mundo que los rodea.
El reto: un nuevo estudiante
Los principales actores en este momento de transformación son los jóvenes, quienes son pieza fundamental en una realidad tecnológica. Su entorno social cambia, y sus expectativas de desarrollo, incluso, la concepción sobre la importancia de la instrucción presencial también se ve modificada. Por lo tanto, es importante reflexionar sobre lo que pasa en el ámbito escolar en esta nueva realidad social, donde uno de los roles más importantes lo ha tenido históricamente la educación escolarizada.
Al respecto Papert, S. en su libro “La máquina de los niños”[3] hace mención de la desproporción que hay entre el avance de la ciencia, la tecnología y otras áreas de la actividad humana, específicamente la educación. Acorde con este investigador, mientras los medios de comunicación, la ciencia y otras áreas han sufrido cambios transformadores; el sistema educativo (la escuela, la enseñanza y el profesor) parece estar inerte en este momento de cambios, tanto del ser humano como de la sociedad y está en riesgo de perder el rol, históricamente asignado, de promotor de cambios sociales.
El estudiante, que se encuentra en este momento en las aulas, es un joven cuya característica primordial es la falta o estímulo insuficiente por parte del medio social en el que se desenvuelve, llámense padres, escuela, docentes oportunidades de empleo, etc. A decir de Cabero,[4] estamos ante el estudiante al que se le está mostrando una realidad que va cambiando de acuerdo a intereses y conveniencias ideológicas de quien controla lo que se dice, cuándo se dice, cómo se dice y lo que no se debe decir. Por tanto, se trata de un joven que no lee, razona o comprende. Es un joven que está inmerso en el mundo tecnológico que le permite acceder a nuevos conocimientos a gran velocidad, sin embargo, no los está procesando. Lo más preocupante es que empieza a ver un ámbito escolar obsoleto ante las perspectivas que le ofrece el avance tecnológico. Irónicamente está ante “la máquina del saber” de Papert sin utilizarla.
El reto: la educación
Profesores de diversas áreas coinciden con García –Valcárcel y Papert en el sentido de que las instituciones educativas no pueden estar al margen de los nuevos lenguajes y formas de comunicación. Sin embargo también coinciden en que lamentablemente la infraestructura es muy costosa para muchas escuelas aunado a que el profesor no tiene o se rehúsa a trabajar con esta nueva tecnología. Aunque, a decir de Papert, no todo el profesorado se niega a transmitir el conocimiento a través de esta nueva tecnología ya que “Un buen número de profesores se las arregla para crear, dentro de los límites de sus clases, un oasis de aprendizaje reñidos con la filosofía educativa a la que se adhieren sus administradores”[5].
Sin embargo para lograr un verdadero cambio transformador es necesario incentivar a los profesores “Instructores” o tradicionalistas para que acepten una contundente realidad y que han de explorar las nuevas posibilidades que ofrece la tecnología además de perfeccionar la incorporación y desarrollar prácticas con estos nuevos lenguajes y formas de comunicación. Por otra parte el profesor debe re-asumir el compromiso de formador y promotor del conocimiento que aún no puede adquirir el alumno sin un guía. El profesor debe evolucionar y adaptarse, o esta condenado a ser desplazado por una perfecta “máquina del saber” la cual asegura Papert, será menos aburrida, menos monótona y menos alejada de la vida real de los jóvenes de lo que es la escuela hoy en día.
Es determinante que la educación modifique las filosofías que aun la rigen, es a su vez necesario crear un vínculo con la tecnología para que sea un medio de transmitir el conocimiento que aún no puede adquirir de manera informal y así poder explotar ese mundo virtual en el que se encuentra nuestra juventud.
Si el profesor logra replantear la enseñanza tradicional para ampliarla y enriquecerla con la tecnología y nuevos recursos de aprendizaje, la situación será tal como la describe Papert: el objetivo final de que la máquina sea la única que pueda transmitir el conocimiento quedará desvirtuado para pasar a ser un mecanismo de enseñanza-aprendizaje. De este modo el aprendizaje será más significativo, se tendrá mejor calidad de lo que se enseña y como se enseña.
El más beneficiado será el joven estudiante, quién aprovechando las posibilidades que le brinda la escuela y la tecnología así como potenciando un aprendizaje colaborativo y constructivista llegará a ser un joven crítico, que responda a las necesidades de la nueva era: la cultura de la imagen.
[1] García Valcárcel, A. (2003duc).Educación y Tecnología [Online].31 Enero 2008. http://web.usal.es/˜anagvtarti1.htm

[2] Cabero, Julio. (2000). El video como medio educativo. Tomado de: Nuevas tecnologías aplicadas a la educación. Síntesis Educación, España.
[3] Papert, S. (1995).La máquina de los niños .Replantearse la educación en la era de los ordenadores. Barcelona: Paidós
[4] Cabero, Julio. (2000). El video como medio educativo. Tomado de: Nuevas tecnologías aplicadas a la educación. Síntesis Educación, España.

[5] Papert, S. (1995).La máquina de los niños .Replantearse la educación en la era de los ordenadores. Barcelona: Paidós